ANGUSTIA DEL OCTAVO MES
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También conocida como angustia de separación, este proceso puede aparecer entre el sexto y el octavo mes aproximadamente. Podemos pensar que el bebé está atravesando un proceso donde comienza a diferenciar y diferenciar-se. Por un lado, puede discriminar entre el mundo externo y él mismo, se percibe como un ser individual, por lo cual también se percibe separado de su mamá, con quien hasta este momento se sentía fusionado. Por el otro, distingue los rostros familiares de los extraños, por este motivo es que puede llorar, gritar o inquietarse en el contacto con personas del entorno que no le resulten muy cercanas. Acá puede pasar que el bebé se angustie ante la ausencia de la madre (aunque simplemente la pierda de vista por unos instantes), volverse poco sociable, tener modificaciones en el sueño (despertarse angustiado o más veces en la noche) o simplemente tener episodios de llanto sin motivo aparente. Hasta este momento el bebé no tiene construida la noción de “objeto permanente”, por lo cual si la madre no está él puede sentir que no va a volver o que deja de existir si no puede verla.

Ésta es una etapa normal y evolutiva del niño, podemos pensar algunas formas de acompañarlo en este crecimiento psíquico y emocional.

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-   Acercarse y hablarle en tono suave y pausado cuando este llorando o en cualquier situación de angustia o extrañeza que vivencie.

-   Es beneficioso que como mamás conozcamos este proceso y así podamos acompañarlos de una forma amorosa, sabiendo que si nosotros también nos angustiamos todo será más difícil.

-   En esta vivencia de separación con la madre puede ser muy útil ofrecer o favorecer el encuentro de algún “objeto transicional”, puede ser algún juguete, mantita, ropa, etc.

-   Practicar el juego de “no está – acá esta”,  taparse la cara con las manos, que el bebé se esconda con una manta, etc.

-   Al momento de irnos a trabajar o separarnos por un rato del bebé siempre contárselo y saludarlo antes de irnos.

-   El bebé puede tirar juguetes y pedir que se lo alcancen varias veces, practicando el ida y vuelta, el alejarse y acercarse, el irse y el volver, acompañarlo en este juego y poner palabras a lo que sucede.

 

Cada bebe atraviesa esta etapa a su propio ritmo y con diferente intensidad, en algunos casos pasa casi desapercibida y en otros se convierte en un acontecimiento estresante y angustiante.  Recordar que es una transición,  un periodo normal de evolución y que, así como muchas otras cosas, ¡ésto también pronto pasará!.

 

 

- Lic. Luciana Benvenuto

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