MOMBIES
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¿Alguna vez, antes de ser madre, te imaginaste que podrías sobrevivir durmiendo de la manera en que hoy lo estás haciendo? ¿Alguna vez pensaste que las noches podrían ser tan largas? ¿Que un ser tan pequeñito podría insistir de semejante manera en mantenerse despierto en el momento en que el mundo descansa? ¿Alguna vez pensaste que tenías tanta paciencia?

El sueño de las mamas recientes (y no tanto) puede llegar a ser uno de los aspectos más difíciles de sobrellevar dentro del combo que implica el convertirse en padres.

Hoy sabemos que los bebés no duermen como los adultos, que para poder crecer y desarrollarse necesitan tener períodos de sueño más cortos y menos profundos que nosotros, y eso implica mayor cantidad de despertares nocturnos. No es que duerman mal, simplemente duermen de acuerdo a su nivel madurativo, el sueño es una adquisición del proceso de desarrollo. Esto significa que el bebé va a dormir toda la noche cuando esté preparado para hacerlo, no es algo que pueda enseñarse o entrenarse, sino que es necesario acompañar.

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¿Pero qué implica acompañar? Pues la práctica nos enseña, en la mayoría de los casos, que acompañar el sueño de nuestro bebé significa convertirnos en mombies. Mitad madres, mitad zombies. En mujeres ojerosas añorando esas noches en las que se dormía de corrido y sin interrupciones, madres encorvadas sobre cunas, ciclos interminables de teta-cambio de pañal-teta, sesiones de preparación de mamaderas, de dormir al más grande que se despertó, y, en algunos casos, vamos a decirlo, envidiar a la pareja que logra seguir durmiendo a pesar del trajín nocturno.

Siempre es conveniente poder acordar en familia reglas que beneficien de la mejor manera posible a todos los integrantes. Si bien el primer tiempo el bebé necesita mucho más de la presencia física de la madre, la pareja también puede ocuparse de todo, excepto de dar la teta. Hay infinidad de tareas para ocuparse, desde levantarse a buscar al bebé si no se colecha, hasta mecerlo, cantarle, cambiar pañales…

Si bien el cansancio es parte inevitable de convertirse en madre, podemos de todos modos acordar en familia la mejor manera de sortear esta etapa. Mamá también necesita descansar, para poder cuidar. 

Por supuesto que cada bebé tiene su ritmo particular de sueño, patrón que va cambiando a lo largo del tiempo, hay algunos que se despiertan cada 30 minutos en algunas noches, otros que lo hacen cada tres horas, y otros menos. Sea cual fuera el caso, la realidad es que siempre la llegada de un bebé implica un cambio abrupto en el patrón de sueño de la madre, por lo que siempre es útil recordar que: 

 

-   No está mal pedir ayuda, si contamos con abuelx, tíx, amigx que pueda darnos una mano para poder darnos una ducha caliente, que pueda cuidar del bebé para que podamos descansar un rato, dormir.

-   Recordar siempre que la pareja es tan responsable del bebé como la madre, puede hacer todo menos dar la teta, y siempre que se pueda, es esperable que pueda favorecer espacios para que la mujer descanse.

-   Recordar que, como todo lo inherente a los niños, el sueño se compone de etapas que aparecen y luego dan lugar a otras, es importante recordar que “esto también pasara” , aunque no sepamos cuándo. 

 

Desde Mamam queremos recordarte que alguna vez volveremos a dormir de corrido, volveremos a ser las dueñas de nuestro sueño y de nuestro cuerpo, pero mientras tanto puede ayudarnos mucho el formar parte de un grupo de crianza, puede ser sumamente tranquilizador escuchar que a otras mamas también les pasa, escuchar otras experiencias, sacarnos un poco de encima la culpa y la responsabilidad tan inherentes al ser madre. Saber que cada noche, en cada desvelo, hay del otro lado muchas otras mamas con una lucesita encendida, maternando. Saber que, aunque a veces parezca que sí, al fin y al cabo no estamos solas.

 

 

- Lic. Martina Aizpitarte

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